La diferencia entre crédito y préstamo es el medio de financiamiento que te ofrecen. En ambos casos puedes acceder al dinero que necesitas para comprar inmuebles, electrodomésticos, hacer una reforma o iniciar un emprendimiento.
Pero, la definición y objetivos de cada uno varía, el préstamo te permite conseguir todo el dinero desde su concesión. Mientras que, el crédito pone a tu disposición una suma de dinero, la cual puedes usar de acuerdo a tus necesidades, ya sea en partes, nada o en su totalidad.
Por ello, te mostraremos si los préstamos y créditos son lo mismo, qué es un crédito y un préstamo, sus diferencias y cuál es mejor.
Los bancos son expertos en otorgar financiamiento a personas, y entre sus opciones están los préstamos y los créditos. Son dos tipos de productos que sirven para lo mismo, pero se utilizan de manera distinta. Pero, en ocasiones es difícil diferenciar uno de otro cuando en verdad tienen distintas maneras de acceder al dinero solicitado.
Mientras que el préstamo te permite disponer del dinero y emplearlo completamente en un único pago tras su concesión, en el crédito accedes por partes para evitar gastarlo sin control.
Por ejemplo, cuando consigues un préstamo, tienes en tu cuenta bancaria todo el dinero que necesitas para hacer tus compras personales y gastarlo de inmediato si deseas. Pero, en el crédito lo vas usando poco a poco, es decir a medida que van surgiendo las urgencias, sin necesidad de gastarlo por completo.
Entonces, no son lo mismo, pero sirven para comprar las mismas cosas, ya sea reparar un coche, comprar electrodomésticos, hacer una reforma en el hogar, pagar una factura pendiente, etc.
El préstamo es un tipo de financiamiento que te otorga una determinada cantidad de dinero y que debes regresar en un determinado tiempo junto con sus intereses. Es un acuerdo entre el prestatario y el deudor en el que establecen el plazo de devolución, si habrá cuotas y el importe de las mismas.
Por ejemplo, si solicitas un préstamo de 1000 euros para adquirir un teléfono nuevo, el banco te entregará el dinero y lo podrás utilizar al instante. Aunque, debes acordar si el dinero lo regresarás en 6 meses, 12 meses o más. Así, cada mes, trimestre o semestre tendrás que pagar una cantidad fija de dinero más la tasa de interés.
En el crédito recibes una línea de crédito o tarjeta de crédito con un importe máximo el cual no puedes sobrepasar. Es un dinero al que puedes acceder en el momento que quieras para hacer compras progresivas, sin necesidad de gastarlo desde su concesión.
Por ejemplo, si consigues una tarjeta de crédito con un límite de 10000 euros, puedes comprar un teléfono nuevo por un valor de 1500 euros. Pero, el importe restante lo puedes guardar como saldo disponible. De este modo, solamente tendrás que pagar los intereses del coste del dispositivo móvil o que gastaste.
Puedes decidir no utilizar ese dinero de inmediato y guardarlo para utilizarlo en el momento en que aparezca alguna emergencia.
En el préstamo tienes que devolver la cantidad solicitada junto con los intereses acumulados en un determinado plazo. Además, la amortización es realizada mediante el pago de cuotas con un importe fijo. Sus principales características son:
El crédito es un tipo de financiamiento en el que dispones de una tarjeta de crédito con un límite máximo de saldo para usarla según tus necesidades. Puedes hacer un gasto parcial, total o guardar el dinero. Entre las características más importantes destacan:
Los métodos normales para conseguir financiamiento por medio de un crédito es la póliza de crédito, línea de crédito o tarjeta de crédito. Para optar por alguna de ellas debes tener una cuenta corriente en la cual hagas ingresos y retiros de dinero hasta alcanzar el límite requerido.
El crédito es utilizado para pagar atrasos de facturas y pagos de las empresas, hacer frente a urgencias económicas o comprar un artículo determinado. En cambio, un préstamo sirve para financiar un servicio o producto, aunque también puedes emplearlo para las necesidades anteriores si lo deseas.
La manera en que dispones del capital entre los préstamos y créditos los hace ideales para distintas situaciones. Por ejemplo, los préstamos son mejores para hacer compras urgentes o para cubrir una demanda de dinero que conoces con anticipación.
Mientras que, el crédito es ideal para conseguir un apoyo puntual para pagar una factura que no cubres con tus ingresos normales. Por lo tanto, la percepción de cuál alternativa es la más adecuada dependerá única y exclusivamente de tus necesidades personales.
Recuerda usar un comparador de préstamos para evaluar cuál es tu capacidad de endeudamiento, cuál es la mejor tasa de interés en diferentes circunstancias y si eres capaz de regresar el dinero. Además, analiza tus necesidades reales para evitar hacer gastos compulsivos y endeudarte más de lo necesario con una entidad financiera.